1. Medir mal el espacio

Uno de los errores más comunes es no tomar correctamente las medidas antes de pedir o instalar una persiana.

      Esto puede provocar:

  • Persianas que no cubren por completo la ventana

  • Desnivel entre lados

  • Problemas de instalación

Siempre mide ancho, alto y profundidad del marco y considera si será instalada dentro o fuera del vano.



2. Instalar con tornillería inadecuada

Usar clavos, taquetes o tornillos incorrectos compromete la fijación del sistema. También es común instalar en muros débiles sin refuerzo previo.

Asegúrate de utilizar herrajes adecuados al tipo de muro (concreto, tablaroca, madera) y nivelar correctamente antes de atornillar.


3. Colocar la persiana demasiado cerca del vidrio

Cuando la persiana se instala pegada al cristal, puede:

  • Retener calor excesivo

  • Limitar el movimiento libre

  • Provocar desgaste prematuro por fricción

Deja un espacio mínimo de 2 a 3 cm entre la tela y el vidrio, especialmente en sistemas enrollables.


4. Manipular bruscamente el sistema

Tirar del cordón con fuerza, enrollar en sentido contrario o forzar el sistema puede dañar los mecanismos.

Opera tus persianas con suavidad. Si son motorizadas, espera a que el ciclo termine antes de volver a activarlas.


5. Descuidar la limpieza

No limpiar las persianas acumula polvo y deteriora los materiales.
Y hacerlo mal —por ejemplo, con productos abrasivos— puede manchar o dañar la tela.

Limpia con paño suave, jabón neutro y evita químicos fuertes o herramientas filosas.


Conclusión

Elegir bien es importante, pero usar e instalar bien lo es aún más. Una instalación correcta es garantía de larga vida para tu inversión.