Los toldos son grandes aliados para tus espacios exteriores, pero también están expuestos a las inclemencias del clima. Un buen mantenimiento es clave para que conserven su funcionalidad y apariencia durante muchos años.

1. Repliega tus toldos ante lluvias fuertes

Aunque las telas son resistentes al agua, la acumulación prolongada de lluvia puede generar bolsas de agua que dañan la estructura o deforman el tejido.

Si hay tormenta o lluvias intensas, repliega tu toldo para evitar que se sobrecargue o se deteriore con el viento.



2. Protege del sol extremo

La exposición continua al sol puede debilitar cualquier material con el paso del tiempo. Para cuidar el color y textura de la tela:

  • Usa fundas protectoras si no lo usas durante días.

  • Repliega el toldo en horas donde no es necesario.

  • Evita enrollarlo mojado, ya que la humedad concentrada + calor puede causar hongos o manchas.

3. Limpieza periódica

  • Quita el polvo con una escoba suave o aspiradora.

  • Lava con manguera y jabón neutro 1 o 2 veces al año.

  • No uses hidrolavadora, cloro ni químicos abrasivos.

  • Deja secar totalmente antes de enrollar.

4. Revisa los herrajes y mecanismos

Los toldos son resistentes, pero como todo sistema mecánico, requieren lubricación periódica y revisión de tornillos o brazos móviles.
Si notas que chirría o se siente más rígido de lo normal, contacta a un técnico autorizado.


Dedicarle unos minutos al cuidado de tus toldos puede hacer la diferencia entre un toldo que dura 2 años y uno que dura más de una década. Aún con materiales duraderos el mejor aliado siempre será el mantenimiento constante.